El licenciado montonero
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El licenciado montonero

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199 pages 1943

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Primera Parte: Proemio.
¨ La Junta de Estudios Historicos de Mendoza ha consagrado su sesion de hoy- 5 de Junio de 1941 -
para conmemorar el centenario del fallecimiento del Licenciado D. Pedro Jose Pelliza, personalidad
de relevantes prendas y de dilatada actuacion publica en nuestra provincia, en la primera mitad
del siglo pasado.¨
¨ Hase dispuesto que en este acto, se evoque su figura a la que, excepto una suscinta nota biografica,
nadie ha consagrado unas lineas. Tiene, pues, este sencillo homenaje, un doble significado: de reparacion de un olvido injustificado, quebrantando un silencio que se ha tardado en romper, y
ofrendar en estas paginas modestas una semblanza a la memoria de los sacrificios y las fatigas de uno
de los proceres de mayor significado y valia, con que cuenta la historia civil cuyana.¨
¨ Pocos o ninguno son los comprovincianos de antano o del presente que, como Pelliza, hayan ocupado todos los puestos de privilegio de su provincia, a saber:
¨ La primera autoridad municipal de la ciudad, presidencia de la honorable camara de representantes, gobernador interino y delegado,
en varias y dificiles ocasiones, presidente del superior tribunal de justicia, ministro general de varios gobernadores, improvisado agente diplomatico de relaciones interprovinciales. En dos
palabras: el licenciado Pelliza lo ha sido todo en el terruño¨.
¨ Su biografia, que iremos perfilando a traves de varios capitulos, permite destruir un error
funesto: ¨ la aurea sacra famis¨, el domine de la hora, lo cual realza la accion de los hombres
publicos que nos legaron con una Patria, un nombre digno y estimado en concierto de los
pueblos civilizados. Ella es un reto a la epoca actual, de materialismo desenfrenado, tanto mas
pernicioso desde que viene de la clase rectora. Quiero expresar que, los hijos de la Revolucion
servian los destinos, verdaderas cargas publicas, con altruismo y estoica resignacion, y no se
servian de los destinos, que es su antitesis sarcastica. Por ello, he destacado como un timbre de
su gloria, las funciones que desempeno, y lo que tambien le honra, fue que despues de una trayectoria de varias decadas por ellas, murio en la indigencia o poco menos, no sin antes haber
tributado buena parte del no despreciable caudal que le trasmitieron sus mayores. Esas gentes
de costumbres sencillas y patriarcales, no dejaron el producto de sus prevaricaciones en las
casas de juego o, en fastuosidades indecorosas de un republico, o en bien de licenciosas entretenciones.¨
¨ Asi fueron ellos. Y si yo tuviera la oportunidad de decretarles una estatua, se la vaciaria en
hierro, porque ningun otro metal puede captar sus formas e impresiones sin mancillarlas, que el
plebeyo y servicial entre los minerales, y le haria una peana con las riquezas superfluas del
mundanal ruido. Aquellos hombres se enrojecieron con las pasiones ciudadanas. Eran ductiles y
maleables a las circunstancias. (La primera regla de la politica es la transaccion). Fueron tenaces
en su ideologia. Costaron poco o nada a sus conciudadanos. Resistieron duramente la maledicencia,
y una vez que pasaron los cubrio la herrumbre del olvido.¨
¨ Grandes pueden considerarse los pueblos que engendran estos varones, y portentoso es el porvenir
que los espera, si no se apartan de sus ejemplares y virtuosas existencias¨.

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