Y la tierra era redonda
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About This Book
Un trabajo de investigación que conllevó la lectura de miles y miles de páginas de historia pasando por Antonio Pigafetta, Cabeza de Vaca, los diarios de Colón, los escritos de Fray Bartolomé de las Casas y Pánfilo Narváez, y el estudio del encuentro y desencuentro de Cortés con Moctezuma.
Atravesando países reales o ficticios, leyendas y mitos, estudiando viejos mapas de navegación para encontrar el paso prohibido, dando vida en su mente a una obra de teatro -Cinco suspiros de eternidad- la historia encerrada tras las puertas de las celdas de una prisón en Chile, sumergiéndose en el transcurso del tiempo, cinco siglos que crearon la leyenda y destruyeron la historia, el autor logró descubrir la verdadera historia, la real, creando la inexistente, y con sorpresa junto a Chavalillo y Sempronio exclamar al final del viaje:
¡Y la tierra era redonda!
Y para que usted lo sepa, redonda, redonda, pero poca.
_________________
Un día lunes triste hasta el infinito como todos los lunes, pero más triste aún al ser un frío lunes de invierno, llorando la doble desgracia de ser lunes y de serlo en invierno, ese lunes, como todos los días, fiel a mi horario, fiel a mi puesto de trabajo, el cuerpo maltratado por el hambre, mal dormido de sueños lejanos e inalcanzables, viajando en el humo, viajando en las nubes, viajando en la jeringa, yo, el viajero eterno condenado a ser eterno, fijo y desamparado personaje de andén, compañero de sombras, huérfano...
Atravesando países reales o ficticios, leyendas y mitos, estudiando viejos mapas de navegación para encontrar el paso prohibido, dando vida en su mente a una obra de teatro -Cinco suspiros de eternidad- la historia encerrada tras las puertas de las celdas de una prisón en Chile, sumergiéndose en el transcurso del tiempo, cinco siglos que crearon la leyenda y destruyeron la historia, el autor logró descubrir la verdadera historia, la real, creando la inexistente, y con sorpresa junto a Chavalillo y Sempronio exclamar al final del viaje:
¡Y la tierra era redonda!
Y para que usted lo sepa, redonda, redonda, pero poca.
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Un día lunes triste hasta el infinito como todos los lunes, pero más triste aún al ser un frío lunes de invierno, llorando la doble desgracia de ser lunes y de serlo en invierno, ese lunes, como todos los días, fiel a mi horario, fiel a mi puesto de trabajo, el cuerpo maltratado por el hambre, mal dormido de sueños lejanos e inalcanzables, viajando en el humo, viajando en las nubes, viajando en la jeringa, yo, el viajero eterno condenado a ser eterno, fijo y desamparado personaje de andén, compañero de sombras, huérfano...
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