Biography
SANTIAGO H. ROCCA (SANTIAGO HIPÓLITO ROCCA Y ALAYES)
Compositor, guitarrero y tradicionalista.
Hijo del estanciero Antonio Roque Rocca, se crió con la peonada de las posesiones paternas, templándose en el quehacer campero, como la guitarra que empezó a manejar desde temprana edad junto a los fogones.
Convertido él también en estanciero (era propietario de la estancia «San Antonio», de Pila, Provincia de Buenos Aires), desarrolló intensa actividad argentinista en cuanto centro gauchesco o peña nativa hubo, desde su mocedad hasta poco antes de morir, en Buenos Aires y sus alrededores, y a veces en provincias lejanas.
Venerable figura del tradicionalismo, cultivó las formas populares del canto y la música criolla; fue presidente de la Federación Gaucha Bonaerense y encabezaba los desfiles del Día de la Tradición en los principales lugares del país (Sociedad Rural de Palermo, inauguración -1936- del Museo Ricardo Güiraldes en San Antonio de Areco, etc.).
Viajó al extranjero, desempeñó diversos cargos públicos, fundó peñas y colaboró en revistas como «Nativa», «La Carreta», «Danzas Nativas» y actuó por radiotelefonía.
Eduardo Arolas dedicole en el año 1919 el tango «Rocca» en prueba de amistad, teniéndola también con el autor Roberto Firpo.
En una nota del año 1957, refiriéndose a Carlos Gardel y sus obras, dijo: «Tuve la dicha de conocer y admirar personalmente a Carlitos Gardel desde su aparición como cantor, con quien estrechamos vínculos muy amistosos, sobre todo en los últimos años de su vida».
«El sol del 25» con letra de Domingo Lombardi, fue mi primera composición musical, cuya fecha no puedo precisar, pero que hice hace más de cincuenta años. El la escuchó de un amigo común que de mí la había aprendido, aficiona do al canto pero de pocas condiciones que alteró música y letra, no interpretando su auténtica expresión; a pesar de todo a Carlos le gustó y la grabó.
Como en esos tiempos las producciones en su mayoría se propalaban orejanas por no haber sociedad de autores, quedó inscripta en los discos como de Gardel-Razzano. Como Carlos murió tal vez ignorando fuera yo el autor de la música y fui en vida su amigo y admirador, nunca quise reclamar nada en homenaje a su querida memoria; él la popularizó así y que así quede pan siempre.
No grabó más composiciones mías, porque siempre asediado por compromisos las iba dejando para el último, hasta que la fatalidad se lo llevó.
Mucho lamento no haya llegado a imprimir especialmente «¡Juera Guay!», porque hacía de esta obra una verdadera creación. De ida en su último viaje al pasar por Montevideo, la cantó tan magistralmente que le tributaron una ovación delirante. Solamente me grabó «El sol del 25» y «La Tropilla».
Concluiremos diciendo que también tiene con músicas y letras propias las canciones «La Querencia»: que grabó Ignacio Corsini y «Costilla a Costilla» que dedicara a Gardel; además «Gaucho Sol», estilo con letra de Atilio Supparo.
Publicó los libros: «Sobre las Tradiciones Argentinas» (1941), «Tradiciones Argentinas» (1944), «Jineteadas y Domadas» (1945), «Al tañido del Cencerro» (1943), «Los Señuelos» (1939), «Doma de Potros» (1953) y otros.
Santiago H. Rocca era hijo de Antonio Roque Rocca Sanguinetti y de Sixta Alayes (casa paterna en Florida 940, Buenos Aires y campos «San Bartolomé» y «La doma» en Laprida, «San Antonio» en Pila, «El Mirador» en Brandsen, todos de Provincia de Buenos Aires). Siendo sus hermanos Aníbal Bonifacio, Antonio Andrés (h), Bartolomé Santiago y Gerónimo Augusto. Estaba casado con Ida María Terrarossa Rocca y tuvo seis hijos (Alfredo Santiago, Camilo, Jorge, Laura Sixta, Lía Catalina y Salvador), había nacido en Buenos Aires el 13 de agosto de 1881 y allí falleció el 28 de agosto de 1966, tenía su residencia porteña en Maipú 986 (Plaza San Martín) y sus restos fueron depositados en la importante bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta.
Compositor, guitarrero y tradicionalista.
Hijo del estanciero Antonio Roque Rocca, se crió con la peonada de las posesiones paternas, templándose en el quehacer campero, como la guitarra que empezó a manejar desde temprana edad junto a los fogones.
Convertido él también en estanciero (era propietario de la estancia «San Antonio», de Pila, Provincia de Buenos Aires), desarrolló intensa actividad argentinista en cuanto centro gauchesco o peña nativa hubo, desde su mocedad hasta poco antes de morir, en Buenos Aires y sus alrededores, y a veces en provincias lejanas.
Venerable figura del tradicionalismo, cultivó las formas populares del canto y la música criolla; fue presidente de la Federación Gaucha Bonaerense y encabezaba los desfiles del Día de la Tradición en los principales lugares del país (Sociedad Rural de Palermo, inauguración -1936- del Museo Ricardo Güiraldes en San Antonio de Areco, etc.).
Viajó al extranjero, desempeñó diversos cargos públicos, fundó peñas y colaboró en revistas como «Nativa», «La Carreta», «Danzas Nativas» y actuó por radiotelefonía.
Eduardo Arolas dedicole en el año 1919 el tango «Rocca» en prueba de amistad, teniéndola también con el autor Roberto Firpo.
En una nota del año 1957, refiriéndose a Carlos Gardel y sus obras, dijo: «Tuve la dicha de conocer y admirar personalmente a Carlitos Gardel desde su aparición como cantor, con quien estrechamos vínculos muy amistosos, sobre todo en los últimos años de su vida».
«El sol del 25» con letra de Domingo Lombardi, fue mi primera composición musical, cuya fecha no puedo precisar, pero que hice hace más de cincuenta años. El la escuchó de un amigo común que de mí la había aprendido, aficiona do al canto pero de pocas condiciones que alteró música y letra, no interpretando su auténtica expresión; a pesar de todo a Carlos le gustó y la grabó.
Como en esos tiempos las producciones en su mayoría se propalaban orejanas por no haber sociedad de autores, quedó inscripta en los discos como de Gardel-Razzano. Como Carlos murió tal vez ignorando fuera yo el autor de la música y fui en vida su amigo y admirador, nunca quise reclamar nada en homenaje a su querida memoria; él la popularizó así y que así quede pan siempre.
No grabó más composiciones mías, porque siempre asediado por compromisos las iba dejando para el último, hasta que la fatalidad se lo llevó.
Mucho lamento no haya llegado a imprimir especialmente «¡Juera Guay!», porque hacía de esta obra una verdadera creación. De ida en su último viaje al pasar por Montevideo, la cantó tan magistralmente que le tributaron una ovación delirante. Solamente me grabó «El sol del 25» y «La Tropilla».
Concluiremos diciendo que también tiene con músicas y letras propias las canciones «La Querencia»: que grabó Ignacio Corsini y «Costilla a Costilla» que dedicara a Gardel; además «Gaucho Sol», estilo con letra de Atilio Supparo.
Publicó los libros: «Sobre las Tradiciones Argentinas» (1941), «Tradiciones Argentinas» (1944), «Jineteadas y Domadas» (1945), «Al tañido del Cencerro» (1943), «Los Señuelos» (1939), «Doma de Potros» (1953) y otros.
Santiago H. Rocca era hijo de Antonio Roque Rocca Sanguinetti y de Sixta Alayes (casa paterna en Florida 940, Buenos Aires y campos «San Bartolomé» y «La doma» en Laprida, «San Antonio» en Pila, «El Mirador» en Brandsen, todos de Provincia de Buenos Aires). Siendo sus hermanos Aníbal Bonifacio, Antonio Andrés (h), Bartolomé Santiago y Gerónimo Augusto. Estaba casado con Ida María Terrarossa Rocca y tuvo seis hijos (Alfredo Santiago, Camilo, Jorge, Laura Sixta, Lía Catalina y Salvador), había nacido en Buenos Aires el 13 de agosto de 1881 y allí falleció el 28 de agosto de 1966, tenía su residencia porteña en Maipú 986 (Plaza San Martín) y sus restos fueron depositados en la importante bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta.